
Un buen día de 1567, un incendio asoló la ciudad de Hans. Intentando huir de las llamas el devoto barbudo pasó por alto una de las acciones que más veces repetía a lo largo del día: caminar. Hans olvido recogerse la barba antes de echarse a correr, por lo que se enredó con su propia barba tropezando y rompiéndose el cuello en la caída.
No sé vosotros, pero aunque llame la atención superar un récord Guiness, prefiero vivir ya que las obsesiones por una meta pueden llegar a ser verdaderamente engañosas hasta el punto de morir por ella. La obsesión de algunas mujeres por su cabello no tiene nada que envidiarle a la obsesión de algunos hombres por su barba. La muerte de este hombre por culpa de su barba está considerada entre las muertes más absurdas de la historia. Si hay algo seguro es que Hans Steininger ha pasado a la historia por su barba.
Moraleja: Hay que afeitarse más de vez en cuando y el darse cuenta de que un signo de prestigio social puede costarnos la vida.
Aquí os dejo una foto de la barba más larga de la historia. Impresiona.
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