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jueves, 26 de diciembre de 2013

La barba en el Islam

La barba siempre ha tenido una gran presencia en la religión musulmana. Se ha promovido, incentivado, obligado y recriminado su ausencia. Pero, ¿es acaso la barba una obligación para los musulmanes, depende de la interpretación que se le dé al Corán o se trata simplemente de una tradición entre los pueblos islámicos? 

Lo primero que he de afirmar es que no soy ningún experto en el tema y en esta entrada simplemente recojo la información que he encontrado en diversas páginas web dada la curiosidad que me suscitó el asunto. Según parece, el profeta Mahoma portó durante toda su vida la barba, y por lo tanto la mayoría de sus seguidores decidieron hacer lo mismo que él y le imitaron en ese aspecto. Es una forma de mostrar públicamente las creencias de uno mismo -los islamistas, además de por otros aspectos, son fácilmente reconocidos a la primera gracias a su barba- y una forma de alabar y ensalzar al profeta de Dios que fue Mahoma. Por lo tanto, no es obligatorio ni su uso ni su exhibición pública aunque esté muy extendida por todo el mundo islámico. 



Pero hay otras vertientes, corrientes o interpretaciones más radicales, que sí consideran que dejarse en un asunto más allá del deseo pesonal y por lo tanto ha de ser obligatorio para todo aquél que profese la fe de Mahoma. Según recogen los defensores de esta vertiente, Ibn Umar apuntó las palabras del Profeta por las cuales mandaba a sus seguidores y fieles a Allah dejarse barba. Decían: "Recorten cerca del bigote y dejen crecer la barba para estar en contradicción con los Mushriks" -aquellos que asocian a Allah con otro culto-. De acuerdo con la narración de Al-Bukhari en su Sahih, el Profeta dijo: "Recorten cerca del bigote y hagan crecer la barba para estar en contradicción con los idólatras". Y también en el Sahih, Abu Hurairah recoge que el Profeta dijo: "Recorten cerca del bigote y dejen crecer la barba para oponerse al hechicero".

Sea de una forma u de otra, lo cierto es que la mayoría de los islamistas son portadores de barbas aunque no sea de obligada condición. Para la mujer es caso es totalmente el opuesto ya que el vello, en cualquier parte de su cuerpo, es un símbolo de suciedad e impureza y por ello deben ir depiladas en todo momento sin que halla una sombra de pelo en su cuerpo. 




miércoles, 4 de diciembre de 2013

La barba en la Iglesia

Puede ser más o menos común encontrarse con curas que se dejen llevar por las tendencias actuales o con otros que sean totalmente ajenos a ellas, pero lo que no se recuerda es ver a ningún Papa con barba, por muy de moda que estén. El último líder de la Iglesia Católica que sí tenía barba -una larga y frondosa además- fue el Papa Inocencio XII (1615-1700), como podemos apreciar en la imagen.

Según se cuenta en diversos documentos, la barba se empezó a considerar como un símbolo del pecado, una representación de los malos actos cometidos que daba muy mala imagen a los feligreses que la portaban. Mucho antes de que Inocencio XII fuese elegido como Sumo Pontífice de la Iglesia, en el Concilio de Tolosa (en el año 1.119) se amenazó con excomulgar a todos los fieles que se atreviesen a portar vello facial, por lo anteriormente comentado.

La amenaza no se cumplió y no tuvo efecto, pues muchos otros papas, además de muchos católicos, continuaron portándola como algo de los más normal; sin embargo, si es cierto que la última de la que se tiene constancia, al menos en la figura del papa, fue la de Inocencio XII, y aunque no haya un motivo concreto conocido para esto, el hecho es que sus sucesores decidieron no ser miembros de la comunidad barbuda. A día de hoy no se prohíbe, pero no es menos cierto que la mayoría de los sacerdotes, obispos y demás hombres pertenecientes al ámbito clerical son partidarios de afeitarse a diario, y desde luego, en la figura papal, no se ha vuelto a ver rastro alguno del considero mucho tiempo atrás como el símbolo del pecado.