A todos alguna vez nos ha pasado que vemos por la calle a las
chicas colocándose el pelo, a nuestra mujer, novia o madre en casa
con el secador dale que te pego, (ocupando el cuarto de baño que
tienen que usar 15 personas más) y no nos sorprende, ya es algo de
lo más natural, de hecho nos llama la atención cuando una chica se
atusa el pelo para colocárselo, nos da ese flechazo que
necesitábamos para ir y pedirle matrimonio, o para cortarnos más si
cabe y no hacernos los valientes ya que la caída sería mas
estrepitosa.
Pues bien la barba también tiene esa característica irrefutable
que es la de atusarse, colocarse, peinarse, o igualar todos los lados
de nuestro vello facial, y es que se está convirtiendo en algo muy
común ver a la gente acariciarse la cara con destreza, con
parsimonia pero sin descanso, lento pero fuerte, y a veces hasta tan
constantemente que llega a crecer pelo de los tirones que se le da.
Y esto no es algo de lo que haya que avergonzarse, algunos lo
pueden ver como un tic, otros como una fea costumbre, pero la verdad
es que los que piensan eso es porque no tienen una barba para poder
estar jugando con ella continuamente. La barba es algo tan especial
que aparte de que pueda gustar o apetecer atusarlas, también puede
engatusarlas (a las mujeres) y engatusarlos (a los hombres).
Es algo muy común, cada vez más mujeres, chicas jóvenes y no
tantas aunque cada vez más, personas mayores que se están afiliando
al "Partido Barbista". Comienza a gustar una barba bonita,
limpia y cuidada, que engatuse cuando ves a alguien atusarsela, que
enamore con el reflejo del sol que deja el vello pelirrojo, que
lapide corazones hartos de los culitos de bebé, comienza pues la era
de la barba.

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